El pasado 13 de abril, la Sala Mayor de Rectoría del Tecnológico de Monterrey en Campus Monterrey fue el escenario de un evento que celebró mucho más que un aniversario: marcó la consolidación de una visión compartida entre el Tec y The University of Texas at Austin para transformar la investigación en salud, en soluciones reales para las personas.

A un año de haber iniciado esta colaboración, el OriGen Health Research Center (OHRC) se posiciona como un espacio único donde la ciencia de datos, la medicina y la colaboración internacional convergen para enfrentar algunos de los retos más complejos en salud.


De los datos a la vida real: el poder del Proyecto OriGen

Uno de los mensajes más poderosos del encuentro fue claro: los datos por sí solos no cambian el mundo, pero cuando se conectan con talento, infraestructura y colaboración, pueden transformar la salud de millones.

Gracias al vínculo con el Proyecto OriGen, el OHRC ha logrado algo extraordinario: llevar datos genómicos y poblacionales de la diversidad mexicana al desarrollo de investigaciones y  aplicaciones concretas en salud para las poblaciones transfronterizas.

Desde el desarrollo de biomarcadores de cáncer hasta modelos predictivos para la demencia y las enfermedades metabólicas, pasando por análisis geoestadísticos que pueden influir en las políticas públicas, la colaboración ha abierto una nueva etapa para la investigación traslacional en la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud (EMCS).


Como señaló el Dr. Alexandro Martagón, el acceso a la base de datos de OriGen ha permitido conectar la investigación básica con un impacto directo en la población, un paso clave hacia una medicina más precisa, preventiva y equitativa.


Ciencia sin fronteras: una colaboración que escala

El Dr. Guillermo Torre Amione lo resumió de forma contundente: la ciencia no tiene fronteras. Lo que comenzó como una idea —un repositorio abierto de datos— ha evolucionado hacia un ecosistema de colaboración transfronteriza con visión global.

Desde The University of Texas at Austin, el Dr. David Vanden Bout destacó que este esfuerzo no solo impactará a México y Estados Unidos, sino que tiene el potencial de escalar a nivel mundial, especialmente al integrar inteligencia artificial y nuevas capacidades computacionales en la investigación en salud.

Además, el crecimiento del centro ha sido tangible: intercambios académicos, integración de profesores, nuevas convocatorias de investigación y una comunidad cada vez más activa y comprometida.


Tecnología, datos y colaboración: la nueva infraestructura científica

Uno de los avances más llamativos fue la presentación de plataformas tecnológicas que permiten navegar la enorme cantidad de datos generados por OriGen. El Dr. Vagheesh Narasimhan mostró cómo las herramientas basadas en modelos de lenguaje permiten explorar fenotipos y relaciones entre poblaciones, abriendo nuevas posibilidades para el descubrimiento científico.

Este tipo de infraestructura no solo acelera la investigación, sino que redefine cómo se genera conocimiento en salud: de forma más abierta, conectada y colaborativa.


El corazón del futuro: colaboración con propósito

Uno de los momentos clave del evento fue el panel sobre oportunidades de colaboración, donde participó el Dr. Luis Alonso Herrera, junto con líderes académicos de UT Austin.

Ahí se destacó algo fundamental: en solo un año, la alianza pasó de ser una intención a convertirse en proyectos científicos concretos, con resultados, publicaciones y —quizá lo más importante— infraestructura y talento alineados.

El Dr. Herrera subrayó el gran reto por delante: transformar datos en resultados accionables para la sociedad, asegurando que la investigación tenga un impacto real tanto en México como en Estados Unidos. Destacó, en el panel coordinado por la Dra. Gabriela Livas, que el gran reto a futuro es mantener el foco en proyectos de gran impacto y un liderazgo claro en los objetivos y metas estratégicas del centro.

El Dr. Herrera subrayó el gran reto por delante: transformar datos en resultados accionables para la sociedad, asegurando que la investigación tenga un impacto real tanto en México como en Estados Unidos. Destacó, en el panel coordinado por la Dra. Gabriela Livas, que el gran reto a futuro es mantener el foco en proyectos de gran impacto y un liderazgo claro en los objetivos y metas estratégicas del centro.

Por su parte, la Dra. Emily Cole enfatizó la importancia de mantener el impulso y escalar los proyectos del centro y cómo la colaboración entre ambas instituciones ha permitido obtener resultados en tiempo récord. El Dr. Andreas Matouschek destacó la importancia de invertir en las personas y el impulso que el Dr. Alexandro Martagón ha dado al centro, al darle un carácter  humano a la colaboración, y lo valioso que es fomentar el encuentro presencial entre investigadores, estudiantes y especialistas de ambos lados de la frontera.


Una comunidad que crece

El evento también contó con la participación de investigadores como el Dr. Mateo Farina y el Dr. Pablo Kuri, quienes forman parte de esta red en expansión que está redefiniendo la investigación en salud en la región. 


Entre los proyectos presentados destacó “Small Changes” dirigido por la Dra. Leah D. Whigham, quien incorporó una investigación orientada a mejorar la alimentación entre adolescentes de El Paso Texas  y Ciudad Juárez y cuyos hallazgos a 10 años de aplicación se añadirán a los datos obtenidos en el OHRC para generar modelos alimenticios de precisión en un ecosistema de atención no solo clínica nutricional sino interdisciplinaria fortalecida por la incorporación de datos del proyecto OriGen.


Más que vecinos: aliados en salud


El cierre estuvo a cargo del rector del Tecnológico de Monterrey, el Dr. Juan Pablo Murra, quien ofreció una analogía memorable: México y Estados Unidos no son solo vecinos, sino roommates, una idea que resume perfectamente el espíritu del OHRC: dos países profundamente conectados, enfrentando desafíos comunes y construyendo soluciones juntos.


Lo que sigue

Si algo dejó claro este primer aniversario es que el OHRC no es solo un centro de investigación: es una plataforma para el futuro.

Un futuro donde los datos se convierten en decisiones, la colaboración en impacto y la ciencia en bienestar.

Y para la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, representa una oportunidad única de amplificar el alcance de su investigación y posicionarse como un actor clave en la transformación global de la salud.

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